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Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 4 de diciembre del 2009.

La CNT en Mérida

Por José Ramón Enríquez

La reciente visita a Campeche y a Yucatán de la Compañía Nacional de Teatro, así como el montaje en Chihuahua y Ciudad Juárez de un autor tan de frontera como Wajdi Mouwawad, la presentación de Pascua de Strindberg en la Muestra Nacional de Sinaloa y el estreno en Xalapa de Egmont de Goethe, en versión de Juan Villoro, son ya realidades que buscan cumplir con esa vocación Nacional que le da sentido a una Compañía que nunca se ha querido ver ahogada en el mismo centralismo que victima a todo el país.

Han sido expresas las voluntades tanto de Consuelo Sáizar como de Luis de Tavira para llegar con la CNT a todo nuestra geografía, y experiencias como éstas seguramente estarán permitiendo trazar políticas para cumplir su cometido. Habrá que vencer muchos problemas, pero es imprescindible hacerlo porque la cultura, precisamente en momentos de crisis tan hondas como las que vivimos, debe ser prioritaria. La situación económica es el primer enemigo a vencer, para lo cual es precisa la inteligente colaboración de los ámbitos del Estado, tanto poderes legislativos como ejecutivos federales, estatales y aun municipales.

Hay otros problemas de logística. Por ejemplo, que más adelante en una ciudad como Mérida no se dé tan sólo una función de la CNT, en lugar de aprovechar el viaje y permitir a más de 400 personas conocer un montaje tan rico en enseñanzas y sugerencias, provocador y abierto a la discusión más amplia.

Creo que las autoridades culturales de estados y capitales deben contemplar al menos una visita anual de la CNT, con una temporada satisfactoria y una promoción que justifique su presencia. Aun cuando sea yo un convencido de que debemos llevar el escenario a márgenes y esquinas, como antiguos cómicos de la legua, también creo que los montajes de la primera compañía de un país no tienen más remedio que resultar caros pero que, si su calidad justifica sus costos, éstos no pueden ser asumidos en solitario por una instancia federal.

En el caso de Ser es ser visto puedo afirmar que valió la pena cualquier esfuerzo para llegar a Mérida porque, entre otras cosas, los espectadores de Mérida tenemos derecho a gozar de un trabajo como éste.

La dramaturgia de Luis de Tavira y Stefanie Weiss sobre textos de Botho Strauss, hilados por las voces de Goethe, Müller y Rückert, no nos traslada tan sólo a un país lejano como Alemania, sino que nos enfrenta al proceso que desde el sueño de la Ilustración ha llegado, veinte años después de la caída del Muro, a la explosión y el derrumbe de un capitalismo salvaje que se quiso disfrazar como su heredero cuando en realidad era un engendro monstruoso.

Hay mucho para reflexionar y para debatir. Lo que resulta simplemente incuestionable es la lección magistral que dicta el Actor Viejo al Actor Joven en el primer fragmento del espectáculo y que, en realidad, Claudio Obregón nos ha dictado a todos. Se lo dije conmovido en el momento y lo repito aquí: Claudio está más que siempre en gran creador. Queda plenamente justificado que la CNT remedie la injusticia de mantener fuera del Sistema Nacional de Creadores a las actrices y a los actores por considerarlos sólo intérpretes.

Creadores son también, y de alto nivel, Julieta Egurrola, Luis Rábago, nuestra Ligia Barahona, Emma Dib y todos y cada uno de los veinte que estuvieron en Mérida. Al parecer la puesta original involucra a toda la CNT que llega a 40 pero, en realidad, las dos horas y pico que duró en esta versión resultaron perfectas y permitieron también ver a Luis de Tavira en plena madurez y resonando sin concesiones en el dolor de esa desolación que la posmodernidad ha traído incluso a un Tercer Mundo tan premoderno como el nuestro.

Las reflexiones de Botho Strauss que exigen sin ninguna esperanza el propio reflejo en Algún Otro, porque Ser es ser visto, tienen mucho que decirnos a todos, porque todos somos actores, los que subimos al escenario y los que caminamos simplemente por las calles. Actores buenos, malos o peores según seamos capaces de vernos y ser vistos los unos en los rostros de los otros.

 

panicoes@hotmail.com

 

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