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Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 27 de febrero del 2009.

<<Milk>> y la liberación gay

Por José Ramón Enríquez

El padre de Sean Penn fue perseguido y marginado durante esa época de la historia norteamericana que Lillian Hellman definiera como Tiempo de canallas. Época terrible para el cine y el teatro, durante la cual el integrismo anticomunista destrozó carreras y envió inocentes a la cárcel, convirtió en traidores a los más débiles o a quienes se dejaron comprar.

No es extraño, pues, que Sean Penn nunca quisiera encasillarse como típica estrellita hollywoodense y, muy por el contrario, desde muy joven se mostrara como amante del cine de arte y como luchador social. Se ha enfrentado inclusive a la industria del cine y a ello se refirió cuando, al recibir el segundo Oscar de su carrera, dijo que sabía lo difícil que su personalidad resultaba para muchos entre los asistentes.

No es extraño tampoco que haya entendido tan profundamente a una víctima del integrismo, en este caso religioso y moral, como Harvey Milk, y lo haya interpretado con valor, con inteligencia, con dominio de su oficio, como el auténtico creador que es, y con toda la enjundia de su propio compromiso. Harvey Milk, asesinado en 1978, líder de la liberación homosexual y primer gay declarado que llegara a Concejal en la ciudad de San Francisco.

No es cualquier director quien ha reconstruido la historia de Harvey Milk y de la lucha de liberación gay. Lo ha hecho nada menos que Gus Van Sant, uno de los cineastas de arte más importantes de los Estados Unidos. Recuerdo su extraordinaria Drugstore cowboy y muy especialmente el encuentro entre uno de los genios de la generación beat, William Burroughs, en el papel del cura drogadicto que enganchara años antes a su monaguillo, el protagonista de la historia, interpretado por Matt Dillon.

El humor de Van Sant y su cultura literaria me fascinaron con su Shakespeare entre prostitutos de Oregon, My own private Idaho. Falstaff (James Russo) y quien habría de ser Enrique V (Keanu Reeves), en medio de un coro perfecto encabezado por el inolvidable River Phoenix, en el papel del adolescente gay y narcoléptico, lanzando los textos de Skakespeare literalmente en el inglés del bardo.

Geniales también las dos últimas cintas que de Van Sant he visto. Dos obras maestras sobre la sociedad y la adolescencia norteamericanas: Elephant y Paranoid Park.

Después de más de doce cintas magistrales de entre las cuales apenas he subrayado las cuatro anteriores, Gus Van Sant ha querido reconstruir la historia de un compromiso personal, la lucha de una comunidad y, finalmente, la trágica muerte de un líder, Harvey Milk.

Ya existía un documental sobre Los tiempos de Harvey Milk, al cual Van Sant agradece material. Pero su película se basa en el guión original, ganador también de un Oscar, de Dustin Lance Black. Milk, además de Sean Penn, cuenta con Josh Brolin, nominado por coactuación, James Franco, Emile Hirsch y el mexicano Diego Luna, unido vitalmente a nuestro teatro.

Por más que la vida de Harvey sea importante, Milk es una página en la historia de la liberación gay, una historia que aún se sigue escribiendo. Baste recordar que si la lucha victoriosa de aquellos tiempos fue contra una enmienda que quería prohibir a los homosexuales ejercer como maestros, precisamente en California, la meca del cine y donde se premió la cinta, acaba de perderse otra enmienda, frente al integrismo actual, ésta contra el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Como seguramente la película no durará mucho en cartelera vale la pena recomendarla. Yo he tenido la oportunidad de verla y puedo decir que es cine de primera clase, que cuenta sin excepción con intérpretes magníficos y porque tanto aquellos años como aquel ambiente están perfectamente reconstruidos. Pero, sobre todo, porque nuestros tiempos de crisis están dando paso a un neoconservadurismo y a un prohibicionismo muy peligrosos.

Más que nunca, la sociedad debe compartir, desde cualquier trinchera, la lucha que Milk encabezara heroicamente hace ya tres décadas.

panicoes@hotmail.com

 

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