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Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 13 de marzo del 2009.

Cambios en Conaculta

Por José Ramón Enríquez

Es claro para todos que el Consejo Nacional para la Cultura en las Artes, a pesar de su muy peculiar estructura, es visto como una secretaría de Estado y es ése su peso en la práctica. Resulta imposible, por lo tanto, sustraerse a lo que ahí se mueve o se inmoviliza por más lejos que se encuentre uno geográficamente del Centro de la República. Como la inmovilidad y el rumor, justa o injustamente, caracterizaron los últimos tiempos de la anterior administración, los cambios en su cúpula resultan especialmente importantes.

Me siento, pues, obligado a manifestar mi satisfacción porque una mujer de la calidad de Consuelo Sáizar haya sido designada al frente del Conaculta. Se trata de una mujer con probada capacidad de trabajo y con una constante entrega a la cultura impresa desde sus inicios profesionales en Editorial Jus, a la que cambió el rostro y puso a competir en un medio copado por las grandes firmas extranjeras que adquirieron algunas de las más prestigiadas entre las nacionales. Estoy cierto de que quien entiende y ama al libro, entiende y ama cualquier otra manifestación artística porque todas pasan de alguna manera por las editoriales, incluida la música, que es el arte menos publicable como letra impresa.

Tras su trabajo serio y fructífero en Jus, se lanzó a su propia empresa en Hoja Casa Editorial y Raya en el Agua donde reeditó, ampliado, corregido y embellecido, ese Diccionario enciclopédico de México, de Humberto Musacchio, que es hoy de consulta obligada.

Llegó al Fondo de Cultura Económica que, tras un neosexenio neolamadridista, había crecido en oficinas para el Director General pero estaba a punto de dejar de ser uno de los logros culturales más importantes del Estado mexicano. Ya en el inicio del gobierno de Fox había pasado fugazmente un intelectual brillante como Gonzalo Celorio, pero fue necesaria la llegada de Consuelo Sáizar para ponerlo nuevamente a la cabeza de las editoriales nacionales y como puntero en todas las de nuestra lengua.

Me detengo en recordar hechos de los cuales han dado cuenta los diarios, porque publicar significa hacer público lo desconocido, y vender resulta fundamental para el cumplimiento de la razón de ser de una editorial. Y porque Consuelo Sáizar supo mover inventarios, levantar librerías y hacerlas rentables, es decir, vender los libros y venderlos bien.

Si logra con la demás manifestaciones artísticas que se reúnen en el Conaculta que no sólo se produzcan sino que se promuevan y se vean realmente; que se venda, sin miedo a la palabra, lo que está hecho para llegar al público y que sólo en el encuentro con su público adquiere sentido, Consuelo Sáizar estará revolucionando la historia de las artes en México y, por lo tanto, del corazón mismo de la cultura nacional.
Si consigue mover lo que no se ha movido, es decir, promover (para usar una palabra conocida y tal vez ya gastada) como logró mover o promover los libros en el Fondo de Cultura Económica, no sólo estará cumpliendo con su obligación como funcionaria sino que se estará acercando a límites que a muchos han parecido inalcanzables.

Aunque la labor es mucha, sé que es posible para ella porque lo ha demostrado en todas las empresas a las cuales se ha lanzado.
Por lo pronto, su nombramiento, como Secretario de Cultura y Artes, Fernando Serrano Migallón, resulta promisorio. Quienes lo hemos conocido sabemos lo que vale y ya me he referido a él, en este mismo espacio, como un humanista. Eso es mucho decir en el ocaso de una modernidad que se dispara en el pecho al olvidar que el humanismo es su única posibilidad de supervivencia. En una modernidad tan decadente cuanto llena de especialistas en agujeros para regadera que ignoran todo al creerse capacitados para sólo lo propio, Serrano se entiende precisamente como lo contrario: un sólido abogado, doctor en Historia, académico de la lengua, amante de la pintura y de todas las artes.

En tiempos de una crisis global como ninguna, que a todos nos tiene deprimidos, los cambios en Conaculta vienen a traer un poco de esperanza en los gremios del arte.

 

panicoes@hotmail.com

 

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