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Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 20 de mayo de 2011.

Linchar jotos

Por José Ramón Enríquez

Va uno de maricones. Uno muy antiguo entre la enorme cantidad de chistes homófobos que llevo escuchando desde mi niñez:

 “Ve el maricón una multitud arremolinada y le gana el chisme ‘Compermisito, compermisito’, se ve abriendo paso para enterarse bien de qué pasó. Se encuentra con un tipo linchado por de esa multitud y pregunta, melifluo y consternado: ‘Ay, ¿y por qué por lo mataron?’ ‘¡Por joto!’, se escucha un vozarrón. Y el maricón muy asustado desanda su camino apretando el paso: ‘Compermisote, compermisote’. (Risas.)”

Chistes como ese forman parte de la educación sentimental de quienes buscan víctimas para sentirse machines a plenitud. Y linchar jotos no es sólo un deporte nacional secular en México, lo es en el mundo entero. En tiempos no tan remotos (y aún hoy en varios países) ha sido legal, se ha impuesto la pena máxima y se ha pretendido apoyar un linchamiento en la Palabra de Dios así como en leyes inamovibles de la naturaleza.

En Wyoming, cuando en 1998 fue martirizado Mat Shepard, el defensor de McKinney y Henderson, los asesinos de apenas 21 años, argumentó a su favor que la víctima les había dado asco y trajo a Dios y a la Naturaleza como testigos. El argumentó encontró eco en la opinión pública: se educa para que el joto dé asco (“asquito”, definió el panista y presidenciable gobernador de Jalisco).

No hay que ir muy lejos para encontrar ejemplos y motivos de luto para quienes somos homosexuales. Hace dos semanas fue asesinado uno de nosotros en Chilpancingo. Amigo cercanísimo de amigos cercanísimos y defensor de los derechos humanos.

Letra S condenó de inmediato: “Letra S condena el asesinato del activista gay Quetzalcóatl Leija Herrera, ocurrido en las primeras horas de este 4 de mayo en la ciudad de Chilpancingo, Guerrero. Exigimos a las autoridades la pertinente investigación y el esclarecimiento del crimen, que se suma al de Francisco Estrada Valle, Octavio Acuña y tantos otros líderes del movimiento lésbico-gay cuyas muertes han quedado impunes”.

Creo que en torno al día mundial contra la Homofobia basta con documentar la muerte de Quetzalcóatl. Así narra una agencia noticiosa:
“A unos metros del Palacio Municipal y de la Cultura, donde hay guardias de seguridad pública de forma constante, fue asesinado la madrugada de ayer, Quetzalcóatl Leija Herrera, quien presidía una agrupación que luchaba por el respeto a la diversidad sexual y el reconocimiento de los derechos de homosexuales y lesbianas.

 “Leija Herrera, presidía el Centro de Estudios y Proyectos para el Desarrollo Humano Integral (Ceprodehi) y fue asesinado a pedradas ayer a las cuatro de la madrugada a un costado del Palacio de la Cultura y a unos metros del ayuntamiento.

 “El cuerpo de este activista, fue localizado tirado afuera de una zapatería que se localiza en un pasillo que comunica a la avenida Juárez del centro de esta ciudad y fue levantado por el Servicio Médico Forense (Semefo), en tanto el Ministerio Público inició una averiguación previa por ese crimen.

“Ayer por la mañana el director de la Policía Ministerial, Fernando Monreal Leyva, explicó que una de las versiones que tiene es que al parecer Leija Herrera, se opuso a ser asaltado y por eso lo mataron, ‘pero todavía no tenemos ninguna pista, seguimos investigando’, aseveró.”

Que las autoridades pretendan convertir en simpe asalto o crimen pasional lo que es un linchamiento ha sido constante a lo largo de la historia.

Pero ya es hora de que nuestros niños y jóvenes entiendan que linchar jotos es un crimen vergonzoso y no un chiste de cantina. Ya es hora de que la sociedad entienda que reírlo o taparlo abre las puertas a mucha más violencia. Esa que hoy todos sufrimos.

panicoes@hotmail.com

 

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