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Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 9 de octubre del 2009.

Sindicalismo en el teatro

Por José Ramón Enríquez

La reciente toma de las instalaciones del Centro Universitario de Teatro por miembros del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México que ahí laboran ha provocado una serie de protestas y subsiguientes comentarios que vale la pena traer a cuento porque afectan al teatro mexicano en su conjunto.

En realidad, fuera de la defensa que de ellos hace el Delegado Sindical Asunción Ramírez Chon, en el excelente reportaje de Carlos Paul de La Jornada, las posturas que he podido conocer tanto en diarios nacionales como en redes sociales han sido de rechazo y condena. Me llama la atención que un Delegado Sindical, miembro de la comunidad teatral desde hace años y quien sabe que una huelga debe seguir lo marcado por el Contrato Colectivo y por la Ley Federal del Trabajo, defienda una toma que no es más que un simple secuestro, del cual son víctimas la Universidad en su conjunto y, muy especialmente, los estudiantes a quienes todos en el CUT se deben.

Fotografías que han circulado por la red muestran cómo las clases fueron impartidas en la explanada, durante el tiempo en que estuvo tomada la escuela. Y ello lo testifica Luz Emilia Aguilar en su colaboración semanal de Excélsior. La reconocida investigadora ubica así el problema:

“El CUT no es un teatro común, se trata de una escuela para la formación y experimentación teatrales… El acceso de los estudiantes al equipo de sonido, iluminación y tramoya es fundamental para cumplir con los planes de estudio.

Ceder a las exigencias de un puñado de técnicos hasta hace poco coadyuvante responsable y respetuoso… significaría un golpe mortal a la probada calidad de esta escuela, que ha dado mucho de lo mejor del capital humano con el que cuenta el teatro de arte en nuestro país… Es increíble que un puñado de trabajadores secuestre el CUT”.

No puedo menos que suscribir cada palabra de Luz Emilia como lo ha hecho toda la comunidad teatral. Pero lo ocurrido no ha quedado ahí y vale la pena alentar un debate que toca la médula del hecho teatral en México, sobre todo en un momento en que los recortes presupuestales amenazan como nunca a la cultura.

Entre otras reflexiones ha circulado públicamente una carta cuyos responsables son David Olguín y Jorge Vargas, y a la cual se sumaron desde un primer momento Claudio Obregón, Rosa María Bianchi y Gabriel Pascal, entre otros, figuras con la mejor reputación ética y estética.

El tema da para un debate mucho mayor. Pero en la brevedad de esta columna sólo quisiera iniciarlo al rescatar algunos puntos centrales de esta carta (la suscribo por completo) que, al referirse a lo ocurrido en el CUT, plantea:

“Sabemos que prácticas semejantes han convertido a los teatros del INBA en botín para el saqueo sistemático de los presupuestos a través del régimen de horas extras.

Ahí los técnicos parasitan los espacios, exprimen los presupuestos y obstaculizan la práctica teatral en espacios que a la comunidad artística le son cada vez más inaccesibles e inhóspitos…

“La base del conflicto radica en que los técnicos del CUT pretenden ignorar el doble propósito de los teatros… para el público y para la formación actoral… quieren impedir que los alumnos hagan uso del equipo técnico obstaculizando, así, una de las grandes virtudes del CUT: la formación integral de la gente de teatro...

“Defendemos el derecho de los artistas profesionales y de los estudiantes de teatro a mantener sus espacios fuera de los manejos y manipulaciones de los sindicatos que, lamentablemente, hoy son uno más de los cánceres que tienen postrado al teatro nacional.”  

Las organizaciones sindicales eficaces son triunfos irrenunciables de la clase trabajadora, pero décadas de clientelismo y de corporativismo corrupto han introducido la búsqueda de privilegios por la fuerza del chantaje o de los intercambios electoreros.

Debe continuarse con el debate porque, junto con los destinatarios del arte, también los estudiantes y los trabajadores de la cultura resultamos víctimas de prácticas indefendibles.

panicoes@hotmail.com

 

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