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Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 11 de septiembre del 2009.

Violencia y dramaturgia

Por José Ramón Enríquez

De aquella patria "suave" que soñaba nuestro poeta zacatecano sólo queda una triste memoria, útil para juegos de escarnio. La patria de hoy está crispada por una clase política que (incluidas todas las siglas) carece de un mínimo proyecto nacional y sólo ve en el desconcierto oportunista las formas de acceder a presupuestos electorales que ella misma se ha fijado.

Cuesta trabajo llamar patria al País que todos sufrimos y que entre todos hemos permitido, por acción, omisión, impotencia o simple estupidez. Y cuesta mucho más trabajo soportar este "mes patrio", ahora coronado de nuevas lucecitas por la oficial puesta en marcha de las "fiestas" de un fecha bicentenaria y otra centenaria para el año próximo.

Toda esta puesta en escena provoca, indistintamente, rabia, lástima, risa y miedo. Sobre todo miedo, porque se nos recuerda que cada 100 años la suave patria explota, y hoy, que estamos viviendo una violencia desconocida por todas nuestras generaciones vivas, vale preguntarnos si esta explosión asemeja las de 1810 o 1910... No, dirá el politólogo, con mucha razón. Sí, dirá el ciudadano que sufre sus consecuencias, y también con mucha razón.

Nuestro 2010 no va a ser más pacífico que las festejadas fechas y, en muchísimos rincones de la patria, sí va a ser muchísimo más sangriento. No es un alzamiento ideológico (ni remotamente veo la posibilidad de alguno) pero sí estamos en una lucha a muerte de gángsters contra gángsters, con inocentes entre el fuego cruzado.

Eso da miedo y eso provoca rabia, lástima y risa ante la puesta en marcha de las fiestas. Sin gesta pero con sangre habremos de cumplir el ritual sacrificial de nuestro 2010. 

El narcotráfico es, desde luego, el culpable de la mayor cantidad de violencia en el país, al grado de que la industria del secuestro y otras manifestaciones criminales ya están ligadas a él. En esta columna se ha insistido en que el prohibicionismo ha engordado el caldo a los narcos, pero hemos llegado a ese punto en que la avalancha resulta sencillamente imparable.

Hoy, como quiera que sea, con prohibiciones o sin ellas, con émulos de Eliot Ness o sin ellos, la violencia parece que llegó para quedarse (y utilizo el verbo "parecer" tan sólo para dejar algún resquicio a la esperanza, que es lo último en morir).

El teatro, como espacio para liturgias o para reflejos sociales, no podía quedar al margen del fenómeno y han surgido voces con una tesitura envidiable y con una formidable capacidad para hacer propio el dolor de muchos mexicanos en esta hora del miedo. Una de esas voces acaba de ganar el Premio Nacional Wilberto Cantón 2009, convocado por Yucatán. Es la de Alejandro Román.

De él dijo Víctor Hugo Rascón Banda: "así como hay compositores de narcocorridos y arquitectos de la narcoarquitectura, hay algunos nuevos dramaturgos, muy pocos, que llevan la pesadilla de la narcoviolencia a la metáfora del escenario. Alejandro Román es uno de los principales exponentes de este nuevo teatro".

Él hablaba a propósito de Línea de fuego, obra ganadora de otro Premio Nacional, el Oscar Liera de 2007. Yo matizaría lo dicho entonces por Víctor Hugo. El narcocorrido ha venido a ser la canción de gesta de los narcos, mientras que el teatro de Román no recoge hazañas de nadie sino el dolor de todos, a veces mudo y otras a voz en cuello.

En cambio coincido plenamente con Rascón Banda cuando definió así la dramaturgia de Román: "Obra poética de acciones simultáneas, de tiempos distendidos, donde lo que importa es la palabra, la corriente de pensamiento que no obedece a tiempos verbales, y la violencia interior que revela obsesiones, deseos... Polvo y plomo."

De sangre caliente, la obra ganadora del Wilberto Cantón, construye un retablo a la manera de un moderno auto sacramental donde la sangre es derramada y toda carne se vuelve sacrificial.

En verso blanco no requiere siquiera de acotaciones para atraparnos.

Ojalá que el premio contemplara su puesta en escena, como antes lo hacía. Sería una justa manera de acercarnos al 2010 auténtico.

panicoes@hotmail.com

 

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